Capital de la inmundicia

Muchos habrán caído que la capital estos días de la inmundicia no es otra que Madrid, aunque yo creo que la inmundicia en las calles es la menos traumática. Es mucho peor la inmundicia que corroe por dentro a la mayoría de ciudadanos de Madrid.

HUELGA INDEFINIDA DE LIMPIEZA VIARIA

Porque hay que tener pocos valores y solidaridad, por no hablar de falta de juicio, para cargar contra los barrenderos como responsables de la suciedad que invade sus calles.

No, la culpa es de las empresas de limpieza, que tenían una serie de requisitos de obligado cumplimiento que se han pasado por el arco de triunfo, y del ayuntamiento, ya no por dar esa concesión, sino por no retirarla ahora por incumplimiento de contrato y entregarla a una empresa que cumpla. Pero claro, ¿Cómo se va a meter el PP con FCC, Sacyr u OHL? Si al fin y al cabo son las empresas que les financian en negro y les dan puestecitos a dedo a cambio de concesiones. No sólo tendrías que batallar contra ellas, sino contra tu propio partido.

La nueva con la que nos hemos despertado hoy es que la alcaldesa se compromete a pagar a otra empresa para que cubra la limpieza si así no lo hacen las empresas concesionarias por la huelga. ¡Cómo si ese dinero fuera suyo! No sólo pagamos a unas cuantas empresas por hacer un servicio que no cumplen, sino que pagaremos a otra u otras más (de amiguitos afines también, me juego el culo) de nuestro bolsillo. Pagaremos un servicio ineficiente dos veces. Por otra parte, todos verán perfecto y muy normal que alguien se prostituya por un sueldo aunque signifique joder a otros compañeros del mismo colectivo. Claro, si ellos no quieren, ya lo hago yo, que me falta el dinero. Solidaridad ninguna, aunque luego el día de mañana, cuando me den por culo a mí, pediré que los demás lo sean conmigo.

1383840017060_MG_6669c3Estampa de la Plaza de Jacinto Benavente, donde actualmente paso diariamente

Para el madrileño, claro está, es mucho más fácil tirarle mierda (nunca mejor dicho) al barrendero y no utilizar el cerebro para identificar a los verdaderos culpables y tirar sus críticas a quienes deben. Al igual que el PP, el españolito medio (y el madrileño por muy cosmopolita que se crea no se escapa), prefiere meterse con los que están a su lado que contra el poderoso. Para eso no hay huevos, porque somos un país de inmundos.

A nadie le gusta que le despidan ni que le reduzcan el salario a 600 Euros, salario por el que veo complicado mantener a una familia. Esto es tan obvio que el simple hecho de no querer verlo (es lo que hace aquel que critica al barrendero, taparse los ojos con tal de dejar suelta su mezquindad), que demuestra lo que ya sospechábamos muchos de nuestros conciudadanos, esos que dan mayorías sistemáticas al PP, por dentro están rellenos de mierda.

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Las condiciones que proponen estas poderosas empresas que se creen dueñas del país es que Madrid sea una ciudad sucia y llena de inmundicia. Si fuéramos gente civilizada y del primer mundo entenderíamos que es mejor convivir entre la mierda un mes que hacerlo el resto de nuestra vida. Pero no se puede pedir tanto de la que fue hasta hace poco capital de un régimen fascista. La costumbre de ser un pusilánime cobarde no desaparece de la noche a la mañana.

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