¿Cómo salimos de ésta? Despertando

Cada día que pasa los españoles somos mas conscientes del problema que tenemos. Eso sí, nos ha costado bastante, y todavía nos queda bastante por asimilar. El español de normal procesa las cosas con calma.

Sabemos que la burbuja inmobiliaria y la corrupción – la política nada más por ahora, ya que pocos se paran a pensar en las empresas corruptoras – han sido las causantes de nuestras miserias actuales. La gente, sea de izquierdas o de derechas, coincide en que el rescate a los bancos ha sido una equivocación y que el PP y el PSOE trabajan para las élites financieras.

Todos los recortes los ha sufrido el trabajador y mientras los de arriba siguen con las mismas condiciones, incluso mejores, que antes del comienzo de la crisis. Eso si, muchos miran hacia arriba y sólo ven a los políticos y banqueros, aunque otros muchos ya también meten en ese saco a las grandes empresas del país.

El problema es que todavía la mayoría no ha pensado en como solucionarlo, y no porque no tengamos capacidad, sino porque nunca nos ha gustado – salvo honrosas excepciones – preocuparnos de la política y de las cosas de estado. Estamos acostumbrados a que todo lo hagan los poderosos y nosotros ser ajenos a estos temas: desde tiempos de la edad media, los de arriba nos mandan y nosotros obedecemos.

vivan las cadenas¡Vivan las cadenas!

Todos tenemos claro que los de arriba no nos van a solucionar la papeleta. Ahora nos toca decidir a nosotros si vamos a resignarnos como siempre hemos hecho, o si por el contrario vamos a coger de verdad las riendas de nuestro destino.

Si queremos ser una ciudadanía de verdad, de pleno derecho, tenemos que empezar a ser nosotros los que buscquemos soluciones para salir de este pozo, cosa que por otra parte, sucederá a muy largo plazo, pero que será mejor que ofrecer un futuro a nuestros nietos del siglo XVIII.

¿Por donde empezamos? Pues por el trabajo, que es la forma por la cual subsistimos.

Como contaba en el artículo del Keynesianismo, una de las medidas que tomó Roosevelt fue bajar las jornadas laborales y subir los salarios.

Es obvio hasta para un analfabeto económico (como es mi caso) que el problema de nuestra crisis es que no hay consumo. La gente consume poco porque no tiene dinero y los pequeños empresarios echan gente o bajan sueldos porque si no tienen que cerrar – las grandes empresas lo hacen para que sus accionistas sigan manteniendo sus yates, deportivos y mansiones – las cuales crean el 89% de los trabajos en España.

Y claro, vosotros me diréis, ¿Cómo van a subir los sueldos los pequeños empresarios si como dices arriba tienen que cerrar si no?

Pues fácil. De ese rescate tan bonito de 100.000 millones inyectamos una buena parte a las pequeñas empresas que puedan generar puestos en sectores económicos fiables y solventes, que generen economía de verdad, y no la especulativa formada con burbujas del ladrillo. Esas empresas tendrán buena liquidez para pagar mejores salarios y mayor número de empleados.

¿En que sector invertimos? Pues en los sectores pilar de una economía solvente (esto se explica en primaria, pero os dejo la wiki): En el sector primario y secundario, sobre todo en este último.

Tenemos que apostar por industria y energía, y no la energía montada por el oligopolio energético, sino fomentar energías renovables y así poder ser independientes energéticamente. Paso previo para generar verdadera riqueza a través de la industria.

Dentro de las industrias, la apuesta que más beneficios aporta a las grandes potencias es la I+D, es decir, la ciencia.

Tenemos exceso de gente formada que se está teniendo que ir fuera debido a los fuertes recortes que está sufriendo la ciencia en este país. En España invertimos ahora mismo el 0,5% del PIB, cuando Europa recomienda un 2% como mínimo.

Tampoco nos debemos olvidar de la mayoría de trabajadores dedicados a la construcción y la hostelería que han quedado apeados del progreso. Otra parte de ese rescate yo lo invertiría en planes de formación para la gente desempleada.

En nuestra historia no tuvimos una Revolución Industrial que nos hiciera comprender lo importante que resulta la industria y manufactura. Hasta hace bien poco eramos un país donde la mayoría trabajaba en puestos de baja cualificación, dejando los pocos que requerían algo de formación a los hijos de los ricos.

No nos valoramos y pensamos que somos un pueblo de cazurros porque así ha sido toda nuestra historia. La realidad es que hemos sido cazurros obligados por los caciques inmutables y eternos que dirigían los designios de nuestras vidas.

El sistema interpuesto por los caciques siempre fue un sistema de la edad media, con matices y refinamientos, pero que poco ha cambiado hasta nuestros días. Nada de industria, aquí nos dedicábamos al campo y en los últimos años al sector servicios (salvo honrosas excepciones en País Vasco, Barcelona y poco más tarde en Madrid). Sectores poco cualificados y peor pagados.

españolito que vienes al mundo

Los españoles somos igual de listos y capaces que los alemanes, los suecos o los yankis. Es más, diría que somos todavía más grandes, porque sin tener cultura industrial contamos con muy buenos científicos que son partícipes de avances importantísimos. Sin ir más lejos en el último mes hemos visto claros ejemplos como el de Nuria Martí Gutierrez, participante en la obtención de células madre a partir de un embrión clonado, la cual os recuerdo que despidieron del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, o al mejor físico joven de Europa, Diego Martínez Santos, al cual le han denegado una beca Ramón y Cajal para volver a España.

Me siento muy orgullosa de mi pasado humilde. Mis antepasados eran trabajadores del campo, que vivían en la más absoluta pobreza. Ellos lucharon porque sus hijos prosperaban y vivieran mejor. Aquello dio a lugar a mis padres, dos trabajadores de la hostelería, que pudieron vivir de una burbuja inmobiliaria y turística gestada en el Franquismo y aumentada por los gobiernos de nuestra pseudo-democracia. Gracias a la educación pública, mis padres, con mucho esfuerzo y sacrificio, consiguieron que su hija pudiera ir a la universidad y convertirse en una ingeniera.

Nuestros antepasados querían que progresáramos, y para alcanzar el progreso la población debe tener una masa importante de personas cualificadas dedicadas a la industria, y concretamente, a la ciencia. Seguiremos construyendo casas y dando sol y playa a extranjeros, pero necesitamos un sector industrial fuerte y sólido que pueda mantener al resto de sectores en los malos momentos.

En resumen, mi solución, y creo que la de la gran mayoría de los españoles, es invertir a largo plazo en un tejido laboral de calidad y bien pagado, con el cual podamos costear un bienestar social elevado. Ese tejido se crea a partir de industria y energía y tenemos que hacer hincapié en mirar hacia esa dirección, y no hacia donde miran los de arriba, que es a la misma historia de siempre: Un país de gente pobre cuya única preocupación sea sobrevivir cada día.

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