El Impuesto Revolucionario de los Medios de Comunicación.

Hace unas dos semanas, como seguramente sabréis la mayoría, el congreso de los diputados, o mejor dicho, el PP con su mayoría absoluta obtenida gracias al 30% del sufragio, aprobó el Canon AEDE. El enésimo despropósito en nuestra Ley de Propiedad Intelectual, pero que no deja de ser tónica general en este país de pandereta.

El Canon AEDE consiste en cobrar una tasa a aquellos medios digitales que enlazan materiales de otras fuentes. Cuando hablamos de enlazar nos referimos a poner una entradilla corta y el titular de una noticia, pero siempre “obligando” al usuario a entrar a la fuente original si tiene interés en leer el texto completo. Por tanto, un agregador puede ser prácticamente cualquier cosa: Desde Google (no sólo Google News, sino el propio buscador si nos ponemos puristas), pasando por Facebook, Twitter o Meneame.

El hecho de que un agregador te referencie se traduce en un aluvión de visitas que de otra forma no conseguirías. Muchos medios digitales viven prácticamente de las visitas que le generan los agregadores. Una clara muestra es que cualquiera de esos medios cuenta en sus noticias que botones que facilitan al usuario que comparta la noticia en los enlazadores más conocidos. ¿Si tan malos son los enlazadores, para que los fomentan desde sus propios portales?

Lo más surrealista de este ley es que ni siquiera puedes renunciar a aplicar este canon, y serán otros, como pasó con la SGAE, los que cobrarán por ti. El hecho de ceder los artículos de mi blog a El Boletin, supondrá a partir de ahora que este medio haga un pago a CEDRO, aunque yo jamás veré un solo céntimo de esa tasa. El Canon se cobrará siempre, aunque yo quiera renunciar a él. Os recuerdo, además, que ocurre cuando le dejas a una entidad privada que gestione estas tasas sin control y que sean ellos los que la repartan como les dé la gana. El ejemplo claro es la SGAE, y todos recordamos como metió mano en la caja media directiva.

Tendría sentido que a alguien que coja un texto y lo fusile sin hacer referencias a la fuente original se le multe, pero cobrar a los enlazadores por hacer publicidad de otros medios no tiene ni pies ni cabeza. Precisamente deberían ser los medios origen los que tendrían que pagar a estos enlazadores, porque estos lo único que hacen es generarles un gran número de ingresos a través de visitas, visitas que ni en sueños podrían tener esos medios por sí solos.

El Canon AEDE ha tenido una buena difusión en los medios digitales, porque precisamente estos, que viven exclusivamente de sus visitas, saben lo beneficioso que es que te enlacen. No obstante, poco o nada se ha podido oír en los medios convencionales, entre otras cosas porque son precisamente ellos los interesados en que esta ley se apruebe sin resistencia, y para eso nada mejor que mantener a la gente en la ignorancia informativa.

Como es tónica general en este país, para entender por qué una ley se aprueba jamás podemos intentar buscar razones de lógica que signifiquen la mejora de la sociedad, no en España. Aquí tenemos que pensar en a qué amigo del gobernante de turno le beneficia para verle el sentido a las leyes que aprueban.

canon_aede

La prensa y los medios de comunicación de este país –y de todo el mundo – llevan muchos años en caía libre de ventas. Cada vez venden menos, y si no fuera por las ayudas del estado y la publicidad millonaria de grandes empresas que jamás serán criticadas en dichos medios, los kioskos llevarían ya un tiempo viviendo exclusivamente de la venta de chuches y tabaco. Estos medios no venden porque exista Internet, esta excusa es la misma que durante siglos el poder utilizó para no liberalizar la imprenta. El problema está en la calidad nula de estos medios, donde los periodistas han dejado de ser profesionales y se han convertido en pregoneros que dan el parte dictado por el gobierno afín.

El gobierno por su parte lo que pretende es, a parte de ganarse el favor de sus palmeros manteniéndoles un chiringuito abocado al fracaso, arruinar a los pocos medios críticos y libres que existen en este país, y que por desgracia sólo podemos encontrar en Internet. Estos medios no necesitan ser sirvientes de nadie para mantenerse, viven de las visitas de sus usuarios, por lo que no tienen que plegarse a los deseos de nadie y pueden ser objetivos en sus artículos. Esto obviamente no le interesa a un poder que sabe perfectamente que este Sistema está abocado al fracaso y hacen todo lo posible para seguir manteniendo el Zombie del Capitalismo con vida. No les importa que el Zombie pueda acabar con la civilización antes de morir, sólo les importa poder seguir comiendo de él el máximo tiempo posible, porque saben que las otras opciones pasan por cortar de raíz todos sus desmanes y malas artes.

Esta búsqueda de nuevos modelos si se ha llevado por parte de medios digitales nuevos, como es el caso de El Diario o Infolibre, o medios de la antigua usanza que han decidido adaptarse a las nuevos tiempos, como el propio El Boletín. No sabemos si los modelos serán los acertados o no, pero al menos intentan adaptarse al progreso en vez de intentar pararlo.

Por otra parte, muchos seguirían pagando por la prensa de papel, en parte por nostálgicos y en parte por simple afán de coleccionismo. Igual que muchos geeks nos compramos los libros originales de las obras que nos gustan, también surgirán “frikis” de la prensa que comprarán la versión de papel si está es de buena calidad. De nada sirve que hoy en día un periódico de un parte de noticias cuando ya te has enterado casi en tiempo real a través de la red. Si el periódico quiere de verdad vender tiene que volver a apostar en los periodistas, dejar que hagan artículo serios, profesionales y de calidad, que difícilmente podrías encontrar en la red.

El problema es que para adaptarse a los tiempos hay que crear nuevas fórmulas de negocio, arriesgarse y trabajar mucho. España es ese país europeo donde no hubo revolución industrial porque los burgueses en cuanto podían se compraban un título nobiliario para vivir de las rentas. Nuestra clase empresarial intenta ganar el dinero con el mínimo esfuerzo e inversión posible, y los medios de comunicación no son excepción.

Para que los medios tradicionales puedan sobrevivir a Internet tienen que adaptarse, y eso pasa por renunciar a vivir sin ética a través de las costillas de todos los ciudadanos, pretendiendo que seamos nosotros los que mantengamos empresas abocadas al fracaso absoluto. ¿Qué queda ya de la libre competencia, pilar básico de este sistema?

Artículo publicado en El Boletin:

El Impuesto Revolucionario de los Medios de Comunicación (El Boletin)

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