Otra solución sí es posible: La década perdida de América Latina

LatinoamericaHace algún tiempo os hablé de La Gran Depresión, la cual ocurrió a principios del siglo XX y que nos daba claros indicativos de lo mala que son las políticas que está aplicando Europa, el BCE y el FMI en los países del sur. No obstante, tenemos un ejemplo mucho más cercano tanto en tiempo como en las causas y efectos, en el que también podemos fijarnos y sacar conclusiones: La década perdida de América Latina.

A inicios de la década de los 80 tuvo lugar una crisis de deuda latinoamericana que duró más de una década y de la que aún Latinoamérica trata de recuperarse.

Todo se gestó en los años 70 con la crisis de petróleo: El encarecimiento de los precios del petróleo creó grandes excedentes de capital en los países exportadores. Eso, sumado a los bajos tipos de interés, llevó a los bancos de estos países a invertir todos esos excedentes en los países latinoamericanos en crecimiento, los cuales necesitaban préstamos para continuar desarrollándose. Vamos, lo mismito que hicieron los bancos alemanes en España.

En el año 82 el contexto económico cambió debido al shock del petróleo y la apreciación al dólar y esto ocasionó el anuncio por parte de México de la imposibilidad de pagar su deuda. Más tarde le siguieron Brasil, Perú, Venezuela y Argentina. El gran problema, al igual que ocurre en la crisis actual, es que la mayoría de créditos concedidos a Latinoamérica eran de tipo variable y estaban expresados en una moneda que estos países no controlaban, el dólar. Además, que los países latinoamericanos no pagaran esta deuda significaba la caída de los mayores bancos estadounidenses y el consiguiente colapso financiero a nivel mundial.

Durante los primeros 7 años de crisis el FMI metió la cabecita y “rescató” a los países que tenían una balanza de pagos en déficit. El FMI a cambio obligó a los estados a que la balanza de pagos fuera requisito indispensable para cada reestructuración de la deuda y no había año que la institución internacional no ordenara a estos países bajar salarios, subir impuestos y reducir el gasto público. Estas condiciones lamentables sumieron rápidamente a Latinoamérica en la pobreza y ocasionaron un fenómeno de emigración económica no deseada.

Como ha ocurrido en España o Grecia, los duros ajustes salariales y de inversión pública se tradujeron en una disminución de la inversión privada, creando una deuda aun mayor. Lo que había empezado como un problema de liquidez ahora se traducía por todos los estamentos internacionales en un problema de solvencia. Pero lo que realmente le importaba al FMI es que los países en crisis pagaran sus deudas a los bancos estadounidenses, sin importar el coste humano y social que estas medidas pudieran ocasionar.
brady
En 1989 el secretario del Tesoro Brady dio el siguiente golpe en la mesa: Brady ordenó que se redujera la deuda por medio de reformas estructurales, que consistían en la privatización de todos los bienes públicos y la liberalización absoluta de los mercados. Por tanto, las grandes corporaciones, sobre todo estadounidenses, se trocearon la tarta del pastel y diezmaron toda Latinoamérica, aunque esto significara apoyar dictaduras como la de Perú, donde el dictador aprobó el paquete de medidas del Banco Mundial el día después del golpe de estado.

En muchos lugares leeréis que Brady fue el mesías que hizo volver a crecer la economía latinoamericana. Lo que realmente hizo Brady fue coger toda la riqueza de estos países y llevársela fuera, por tanto, que los países latinoamericanos comenzaran a crecer cuando ya estaban completamente sumidos en la pobreza, no se puede decir que tenga mucho mérito.

Durante las últimas décadas los neoliberales han sido los causantes de las recurrentes crisis que han dominado el mundo: Tatcher, Reagan, Pinochet… todos ellos han aplicado medidas económicas liberales que a la larga se ha demostrado que empobrecen al país y regalan su riqueza a las grandes corporaciones. Una vez más, y esta vez en casa, vivimos el expolio de una región para el beneficio de los grandes poderes económicos.

El capitalismo es un sistema caduco y la muestra son las crisis cíclicas y recurrentes que sufre el sistema desde su nacimiento.

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