Polémica Podemos, o por qué cuesta tanto entender que la crítica puede ser constructiva.

Algunos medios de comunicación se hicieron eco la semana pasada de la polémica surgida en Podemos por la selección como logo de la foto de Pablo Iglesias para las papeletas de las elecciones del 25M. Se hablaba de tensiones, de malestar, incluso de rebeldía entre las bases.

Efectivamente, ha habido voces críticas, entre ellas la mía, pero eso no significa que una crítica dentro de un grupo político signifique una guerra interna o el hundimiento del partido. Es a lo que estamos acostumbrados, pero Podemos no funciona así.

Podemos es un partido completamente horizontal que basa su funcionamiento en el empoderamiento ciudadano a través de los círculos. No obstante, debido al poco margen de tiempo, hay una promotora temporal que marca ciertas decisiones al margen de los círculos. Existe por una cuestión puramente estratégica, porque con tan solo unos meses de vida no hay tiempo para montar unas elecciones europeas y crear cauces de decisión horizontales.

Este grupo decidió que era una buena estrategia poner la cara de Pablo Iglesias. No fue una razón de ego – el propio Pablo no estaba de acuerdo – sino de puro marketing.

Los que hemos salido a la calle sabemos el desconocimiento de los ciudadanos sobre Podemos. Preguntas a la gente si conocen Podemos, y muy pocos saben responder, pero si les nombras a Pablo Iglesias, la mayoría saben quién es. Quizás resulte triste, pero es la realidad.

Por tanto, la promotora en sí tomó una decisión de marketing muy buena. Su meta era que Podemos llegara al máximo número de personas posible. Ahora bien, esta decisión para muchos entraba en claro conflicto con nuestra propia filosofía.

Yo comparto dicha opinión. En Podemos no queremos líderes, ni jerarquías, así que poner la cara de Pablo, por mucho que fuera uno de los creadores de este movimiento y salga en la TV, no pega ni con cola. Quizás poniendo su cara consigamos un escaño y poniendo nuestro logo no, pero muchos preferimos avanzar poco a poco y siendo coherentes siempre a nuestros principios.

Pero como digo, es mi punto de vista, igual que otra gente de mi propio círculo defiende la decisión de la promotora. El tema es que aquí nadie tiene miedo a dar su opinión en alto, ni teme posibles represalias por discrepar.

Creo también que la organización está conformada por gente que busca las mismas metas y que aunque en este punto tal vez les ha traicionado a algunos su experiencia en otras campañas electorales, no por ello lo han hecho con afán alguno de buscar poder y/o personalismo. La propia promotora ha dejado claro que una vez finalizadas las europeas se crearán herramientas y mecanismos de decisión para que las labores de la misma puedan ser absorbidas por los propios círculos.

Mientras tanto, los círculos – el verdadero motor de Podemos – apuntamos todos los fallos para que una vez terminemos las europeas podamos analizarlos y evitar que vuelvan a repetirse.

Podemos es un grupo surgido, como quien dice, hace un par de días y, además, con un claro componente asambleario y horizontal. El único precedente parecido fue el 15M, y ya nos ha demostrado el tiempo lo complicado que es poder gestionar un movimiento así. Es un sistema de gobernabilidad que nunca antes se ha puesto en marcha y completamente nuevo. De poco sirve lo sabido hasta ahora en campañas electorales.

Creo que la gente de la promotora, de poderse escoger en un futuro desde los círculos, contarían con gran parte de las mismas caras, porque son grandes profesionales. La autocrítica interna es una forma de identificar problemáticas, solucionarlas y sentar precedentes para que el movimiento sea cada vez más maduro y autogestionado, no para “cargarse” a nadie.

En líneas generales la campaña de Podemos, comenzando por unas primarias donde 33.000 personas escogieron sus candidatos, ha dejado a los partidos mayoritarios con las vergüenzas al aire. Ellos, con sus presupuestos de millones, sus ayudas empresariales, y un aparato profesional pagado dedicado a ganar votos, difícilmente conseguirían tanto en tan poco tiempo.

Y ese es el problema, que nos tienen miedo. Si somos capaces de hacer las cosas tan bien con unos pocos meses de vida y cargados de inexperiencia, ¿cómo nos irá en las municipales o las nacionales cuando tengamos más experiencia?

Ese es el motivo, a mi parecer, fundamental, para que una discursión interna de lo más constructiva se convierta en una crisis interna.
Hay muchos interesados en sacar punta a todo lo que haga Podemos.

EDIT:

Artículo publicado en El Boletín:

Polémica Podemos, o por qué cuesta tanto entender que la crítica puede ser constructiva (El Boletin)

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