¡Sí se puede!

Ayer muchos lloraron en los colegios electorales. Yo fui una. Ver salir tantas papeletas de Podemos en los escrutinios a muchos nos tocó la fibra.

Hace tan solo cuatro meses que nació Podemos, una iniciativa popular que implementa un método horizontal y asambleario con el que hacer política democrática y participativa. Muchos estamos desde los inicios y otros acaban de llegar, pero nos une a todos la misma ilusión.

Durante esos cuatro meses hemos ido siempre a matacaballo y con la lengua fuera, pensando que no llegaríamos a las europeas. Somos gente normal sin idea de política y no teníamos financiación e infraestructuras creadas. Todo era nuevo y nos faltaba tiempo.

Para más inri, teníamos que sufrir los ataques constantes de los medios de comunicación del sistema: Nos han llamado violentos, radicales, filoetarras, chavistas, y un sin fin más de calificativos que sólo buscan dar una visión de nosotros completamente alejada de la realidad.

Gracias a unas primarias con más de 140 candidatos y donde participaron 35.000 personas, pudimos confeccionar unas listas que representaran nuestros mejores valores: Grandes líderes y comunicadores como Pablo Iglesias, profesores comprometidos como Teresa Rodríguez, expertos en derecho como el exfiscal de anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, estudiantes con trabajos temporales en hostelería como Lola Sánchez, o investigadores del CSIC como Pablo Echenique.

Se confeccionó un programa a través de la participación de la ciudadanía y de los Círculos Podemos, que tras multitud de enmiendas y adicciones, lo conforman 56 medidas.

Nuestra campaña de difusión ha sido de las mejores para no tener ni un duro. Círculos compuestos por gente de todo tipo han empapelado sus localidades y hemos sido tendencia casi a diario en Twitter, nuevamente sin un duro, sólo movilizando internautas normales y corrientes.

Este domingo cientos de ciudadanos anónimos nos apuntamos voluntariamente como apoderados, y aunque muchos no teníamos experiencia y pecábamos de novatos, hicimos también una labor aceptable.

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Estas europeas tenían como intención ser un simulacro, una forma de sondear las posibilidades del movimiento y aprender ya de paso como podíamos gestionar algo tan complicado como una campaña electoral. No aspirábamos en un principio a más de un escaño, y eso siendo optimistas.

Poco a poco y con el trabajo desinteresado de un montón de personas anónimas y caras conocidas como la de Pablo Iglesias, hemos podido llegar a tal cantidad de gente que todas nuestras predicciones han quedado cortas.

He hablado con muchos compañeros de mi círculo y de otros muchos, y la mayoría coincidimos en el motivo por el que nos unimos a este proyecto: En nuestra primera asamblea sentimos aquella chispa inmensa de ilusión en el pecho de los primeros días del 15M.

Esa nueva chispa no sólo se ha intensificado, sino que ha iniciado un fuego incontrolable. Por primera vez hemos visto reflejada toda nuestra indignación y descontento en resultados reales.

Para todos nosotros, personas anónimas, no hay mayor recompensa para todo nuestro compromiso que ver como nuestros sueños no sólo se cumplen, sino que superan cualquier expectativa.

Las elecciones al Parlamento Europeo han sido históricas. No sólo por los resultados obtenidos por Podemos, sino por el comienzo de la debacle del bipartidismo. El PP y el PSOE han obtenido menos del 50% de los votos y los partidos minoritarios aumentan considerablemente.

Estos datos son fiel reflejo no sólo del descontento de la ciudadanía con los partidos históricos del sistema, sino que también indican un cambio en la calidad democrática de nuestro país. Los ciudadanos empiezan por fin a buscar alternativas y pasan a la acción.

No obstante, aún queda mucho camino por delante. La abstención sigue siendo altísima y aquellos ciudadanos que estamos convencidos de que un cambio de sistema pacífico es posible, tenemos la obligación moral de intentar que los españoles traduzcan su descontento en activismo político.

Como ayer dijo Pablo, Podemos no surge para ser un partido minoritario, sino con el objetivo de echar a la casta política de las instituciones.

Si con la contribución de unos cuantos miles de ciudadanos se ha podido conseguir en cuatro meses unos resultados tan buenos, ¿qué seríamos capaces de conseguir si fuéramos cientos de miles?

Es por eso que os invito a que busquéis vuestro círculo más cercano y colaboréis en el grado de vuestras posibilidades, ya sea simplemente compartiendo información o debatiendo con el resto de miembros por las redes sociales o yendo a las asambleas que se celebran periódicamente.

Uno sólo de forma individual no puede cambiar las grandes injusticias de este mundo que nos rodea, pero todos juntos somos legión.

Artículo publicado en El Boletin:

¡Sí se puede! (El Boletin)

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