¿De verdad se ha hundido la derecha?

Este fin de semana asistimos a las 13ª elecciones nacionales de nuestro joven sistema representativo.

Con una de las participaciones más altas de nuestra historia, los españoles fuimos a votar masivamente. Esta subida en la participación se debió, según la mayoría de analistas, al miedo de que la victoria recayera sobre un gobierno de derechas conformado por, entre otros, un partido de claro tinte franquista como Vox.

De nuevo vimos que una alta participación supone una victoria de la izquierda y, por primera vez, como los partidos de derechas sufrían en sus propias carnes el sistema electoral, debido a la gran fragmentación del voto.

Hace ya 5 años que, desde este mismo periódico, os explicaba cómo funcionaba el sistema electoral español. Aunque hayan pasado ya unos cuantos años, la realidad es que éste sigue sin cambiar. Los partidos que llegan al poder lo hacen, en gran medida, auspiciados por la desproporcionalidad del sistema electoral, por lo que cuando un partido tiene fuerza suficiente para reformar el sistema electoral, se olvida de esa promesa y se sigue beneficiando de sus fallas.

Asimismo, muchos partidos se centran en denunciar la Ley D’Hont que, como vimos, no era un sistema de repartición nada malo, mientras que todos ellos se olvidaban del verdadero causante de la desproporcionalidad, la circunscripción provincial.

Al igual que hicimos entonces, me gustaría de nuevo hacer el ejercicio de repartir los escaños por una circunscripción única a nivel nacional y confrontarlo directamente con los resultados actuales, bajo una circunscripción provincial.

De esta forma los lectores podrán ver que la alegría desbordante ante el hundimiento de la derecha no debería ser tal, ya que dicha caída en escaños no es debida a la falta de apoyo ciudadano, sino a un sistema electoral injusto en la repartición. Si mañana esas opciones que, como veremos ahora, tienen el apoyo de prácticamente la mitad del electorado, subieran ligeramente, nos encontraríamos con un panorama completamente distinto, donde esta derecha que tanto miedo nos da se encontraría cerca a la mayoría.

Partido Votos C. Provincial C. Única Diferencia
PSOE 7.480.755 123 104 -19
PP 4.356.023 66 61 -5
C’s 4.136.600 57 58 +1
UP 3.732.929 42 52 +10
Vox 2.677.173 24 37 +13
ERC 1.015.355 15 14 -1
JxCATS 497.638 7 6 -1
PNV 394.627 6 5 -1
Bildu 258.840 4 3 -1
CC+PNC 137.196 2 1 -1
NA+ 107.124 2 1 -1
Compromís 172.751 1 2 +1
PRC 52.197 1 0 -1
PACMA 326.045 0 4 +4
Front Republicà 113.008 0 1 +1
BNG 93.810 0 1 +1

Como se puede ver, si hay un gran beneficiado de las circunscripciones provinciales es el PSOE, que ha ganado 19 escaños de gratis. El PP, que se está quejando amargamente de la fragmentación del voto, también recibe 5 escaños de regalo.

Por el contrario, los grandes perjudicados son Vox, que ha sacado 13 escaños menos de los que debería, y UP, que pierde 10 escaños. C’s, como podemos ver, se quedaría prácticamente con los mismos resultados: ganaría 1 escaño. También resulta significativo el resultado de PACMA, que pasaría de no tener representación, a ser grupo propio con 4 escaños.

Los datos también tiran abajo ciertos mantras que partidos nacionalistas españoles insisten en hacernos creer, como que los grandes beneficiados del sistema electoral son los partidos independentistas. Como se puede observar, las caídas de los partidos independentistas son de un escaño en la mayoría de casos. Asimismo, esas caídas también repercuten en la ganancia de representación de otros partidos, como BNG o Front Republicà, que actualmente carecen de representación.

Si miramos las sumas de los bloques de izquierda y de derecha nacionales, vemos que hay una diferencia de unos 43.898 votos. PSOE + UP suman 11.213.694, mientras que PP + C’s + Vox suman 11.169.796. Actualmente esta diferencia mínima supone 18 escaños más para la izquierda. Con una circunscripción única tendríamos un empate a 156 escaños, algo mucho más cercano a la realidad.

También hay que destacar que, con un sistema electoral más justo, seguramente tendríamos que repetir elecciones o, como poco, llegar a un gran pacto con los partidos independentistas.

Ninguna opción sumaría mayoría, ni siquiera la de PSOE + C’s, que actualmente daría mayoría automática con 180 escaños y que, con un sistema de circunscripción única, estaría muy lejos, a 162.

Os dejo una tabla con algunos de los posibles pactos más significativos:

Partidos C. Provincial C. Única
PSOE + UP 165 156
PP + C’s + Vox 147 156
PSOE + C’s 180 162
PSOE + UP + ERC 180 170
PSOE + UP + PNV + Compromís + PRC + PACMA + CC 175 168
PSOE + UP + Compromís + ERC + Bildu 185 176

Si algo deberíamos tener claro es que la circunscripción provincial beneficia a los partidos que concentran grandes cantidades de voto, algo que en el caso del PSOE ha sido debido más que a sus aciertos, a los defectos de la derecha.

Asimismo, nos encontramos que diferencias muy pequeñas de votos entre los puestos intermedios suponen diferencias de más de 10 escaños, como es el caso de C’s y UP, que, con una diferencia de 403.671 votos, tienen 15 escaños de más. Algo parecido ocurre entre UP y Vox, que con una diferencia de 1.055.756 votos están a 18 escaños.

Estas pequeñas diferencias en votos que suponen distancias tan grandes en escaños pueden volverse en un futuro en nuestra contra. Si el bloque de derechas hubiera concentrado el voto un poco más en el PP estaríamos hablando de una victoria de la derecha. De la misma forma, si un poco más del voto extremista del PP hubiera acabado en Vox, estaríamos hablando de una ultraderecha mucho más potente en España.

Y, por último, hay que recordar que en este país la derecha se abstiene poco, a diferencia de la izquierda. Si en estos cuatro años el PSOE nos defrauda por enésima vez, una de las derechas más ultras de nuestra historia reciente barrerá en el congreso. Más nos vale estar preparados.

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